miércoles, 7 de marzo de 2012

Enlaces sobre jardinería de vegetales, en inglés

Vegetable Gardening

viernes, 14 de enero de 2011

Alimentos Ácidos y Alcalinos. Primera parte

Desde hace mucho los nutricionistas y dietistas reconocen la importancia del valor de pH de la sangre (un término químico y fisiológico que refleja la acidez o alcalinidad de la sangre) para la salud, y cómo diferentes alimentos influyen de diferente manera sobre estos valores. No todos los fluidos del cuerpo presentan el mismo valor de pH, y tampoco este valor es igualmente estable en cada uno de nuestros fluidos corporales. Para que se tenga una idea, el pH de la sangre presenta un valor medio de 7,35 (el pH del agua pura, considerada ni ácida ni básica, es 7; valores superiores a 7 se consideran alcalinos o básicos, inferiores a 7 se consideran ácidos), el pH del jugo gástrico varía entre 1,5 a 3; de la saliva 7,1; del lúmen intestinal en zonas básicas 8, la orina entre 6 y 7, y la piel presenta un pH de 5.

El valor de pH no es constante, sino que puede oscilar un poco arriba o un poco abajo, dependiendo de diferentes factores. El más estable de todos los valores de pH lo posee la sangre, que puede oscilar 0,07 unidades por encima o por debajo. Fuera de estos parámetros estaríamos enfermos. En estado de acetosis puede alcanzarse un valor de 7,70, por encima de ello moriríamos. En el extremo opuesto, valores menores de 7,28 se consideran acidosis sanguínea, y por debajo de 6,95 moriríamos. El estado de acidosis es una constante en todos los tipos de cáncer, y muchas veces el cáncer remite, aún espontáneamente, al corregir a través de la alimentación, de forma permanente, el desequilibrio del pH.

Dado que la sangre presenta un margen muy estrecho de tolerancia, es natural que Dios haya diseñado poderosos mecanismos de control del pH en nuestro cuerpo. A estos mecanismos se les conoce como sistemas tampón o buffer. El más importante es el sistema de bicarbonato. El equilibrio de las sales minerales en la sangre, el fluido linfático y en el fluido intercelular determina el pH sanguíneo, y este equilibrio depende en gran medida de la alimentación. Cuando el cuerpo no logra disponer adecuadamente de los minerales necesarios, o agota los que tiene a su disposición, comienza a utilizar otras fuentes para obtenerlos, entre ellas los dientes (propiciando y siendo la principal causa de la aparición de las caries) y los huesos del esqueleto (propiciando el desarrollo de la osteoporosis).

El estudio de la regulación del equilibrio ácido básico del cuerpo humano es un campo fascinante que recién comienza a tomarse en cuenta por la medicina occidental. El propósito de este artículo es introducirle al tema, y presentarle varios alimentos clasificados según su efecto alcalinizante o acidificante sobre el organismo humano. El sabor no es criterio suficiente para ello, pues tomemos por ejemplo, el limón, que es de sabor marcadamente ácido, y sin embargo tiene un efecto alcalinizante sobre la sangre y sobre la orina, mientras que las carnes en todas sus variantes tienen un efecto marcadamente acidificante.

Por su actualidad y calidad, presentamos a continuación una tabla extraída del libro “Diet and Health” (Dieta y Salud), del autor y conferencista Pr. Walter Veith.

Tabla. Grupos de alimentos de cenizas ácidas y alcalinas. Las cifras en corchetes representan el porcentaje de alcalinidad o acidez. El agrupamiento en frutas y verduras se presenta en las listas de acuerdo con su uso común y no respetando su clasificación biológica (Amazing Discoveries © Copyright 2008).


Muy Ácidas (15-40)
Carnes: tocino, carne de res, pollo, cangrejos, huevos, pescado, jamón, cordero, hígado, langosta, carne de carnero, ostra, cerdo, pavo, ternera.
Medianamente Ácidas (2-11)
Cereales y legumbres: Cebada, maíz, lentejas, avenas, maní, arroz, centeno, trigo.
Nueces: Nueces de Brasil, nueces.
Productos lácteos: Queso (firme y blando)
Débilmente Ácidas (1-2)
Frutas: Arándanos, ciruelas.
Grasas: Mantequilla, nata, aceites.



Muy alcalinas (16-37)
Frutas secas: Albaricoques, higos, pasas
Frutas: Aceitunas
Edulcorantes: Melado
Verduras: hojas de remolacha, hojas de diente de león.
Medianamente alcalinas(5-15)
Frutas frescas: la mayoría de las frutas incluyendo: albaricoques, plátanos, moras, melones, cerezas, grosellas, dátiles (secos), limones, limas, frambuesas, mango, nectarinas, naranjas, durazno, caquis, piña, mandarina.
Verduras: La mayoría de las verduras incluyendo: remolacha, zanahorias, apio, pepino, col rizada, lechuga, papa, calabaza, boniato, tomates.
Legumbres: Frijoles de todo tipo, chícharos.
Nueces: Almendras, castañas, cocos.
Baja alcalinidad (0.1-5)
Frutas frescas: Manzana, arándanos, grosellas, pera, fresas, sandías.
Cereales: Mijo, sorgo.
Legumbres: Frijoles de varios tipos, soja (frijol).
Verduras: Espárrago, brócoli, col, coliflor, berenjena, quinbombó, cebollas, pimientos, rábano, calabaza, nabo.
Fuentes para este artículo:
Merien, Désiré. L’acidose. 1ère partie. Nature et vie. No. 94, 1998.
http://amazingdiscoveries.org/H-deception-health_acid_alkaline_food

jueves, 12 de agosto de 2010

¿Por qué abandonan las mujeres la lactancia?

La falta de información pueden conducir a un destete temprano

La lactancia materna es un componente fundamental en la formación de niños y niñas. La leche materna es parte de la dieta naturista y debemos tratar por todos los medios de que nuestros bebés puedan disfutar de ella al menos hasta los seis meses de vida

La lactancia materna tiene una función como "medicina natural" contra catarros, diarreas, alergias, otitis y otras posibles enfermedades en los bebés, hasta la reducción en el riesgo de padecer anemia, hipertensión, osteoporosis o depresión post-parto en el caso de la madre, a la hora de repasar los beneficios de la leche materna, no hay duda de por qué cerca del 90 por ciento de las mujeres embarazadas responde que sí cuando se les pregunta si quieren amamantar. Una cifra elevada, que, lamentablemente, no cumple todas las expectativas a largo plazo: según los datos de la Asociación Española de Pediatría, la cifra de madres deciden amamantar a sus hijos disminuye hasta el 68% a las 6 semanas de comenzar la lactancia, bajando a 52 a los tres meses y hasta un 36 por ciento a los seis meses después de dar a luz.

Las razones son diversas: la sensación por parte de la madre de que no tiene suficiente leche, o de que ésta no es de suficiente calidad y que, por tanto, no alimenta a su bebé como es debido, es el motivo que con más frecuencia aducen las madres para el abandono de la lactancia materna, y por el que deciden recurrir a las ayudas con sucedáneos y leches de continuación. Un error que tiene más que ver con la falta de información que con el acto de dar el pecho en sí mismo: a pesar de que prácticamente todas las mujeres producen la leche necesaria para alimentar de forma natural a uno o dos hijos, un inicio tardío, la inadecuada posición al pecho, o un mal agarre pueden provocar que el niño no obtenga la leche suficiente o produzca molestias, conllevando a un destete temprano.

Por este motivo, la Asociación Española de Pediatría recomienda acudir al pediatra antes de tomar medidas drásticas, e intentar prolongar la lactancia al menos durante los seis primeros meses de vida, continuando el amamantamiento junto con comidas complementarias hasta los dos años de edad o más.

Cabría entonces la siguiente pregunta: ¿Eres partirdaria de prolongar la lactancia?

Ahora bien, al hablar de "Medicina Natural" por lo general excluimos la leche y cárnicos de las dietas y ustedes se preguntarán...

¿Por qué etonces de decimos que la leche materna si es un tratamiento o parte de la dieta de un naturista?

Pues bien, la respuesta es bien sencilla. El organismo humano tiene enzimas que metabolizan las proteinas de la leche, pero estas enzimas van disminuyendo del organismo conb la edad. Se dice que después de los 5 años ya no es recomendable consumir productos lácteos y aunque hayan algunos como el yogourt que son Menos Dañinos, lo cierto es que aun así no son recomendables desde el punto de vista de la Medicina Natural. (    Parte de este información y foto extraidos de:  http://www.hola.com/ninos/2010081242354/lactancia/bebe/abandono/1/    )

Portada:
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sábado, 10 de abril de 2010

El Carbón Activado - Antigua Maravilla en la Modernidad

Una maravilla antigua por su existencia, pero actual por sus aplicaciones y utilidad, es el carbón activado. Dominar su uso correcto permitirá aliviar un sinnúmero de afecciones y padecimientos, desde infecciones, pasando por dolores e inflamaciones, hasta intoxicaciones.

A partir de esta publicación les haremos llegar a nuestros lectores algunos consejos y maneras de usar este maravilloso remedio que no envejece, mucho más seguro y oportuno que gran cantidad de medicamentos que tanto pululan en las páginas de los escándalos.


Usos del carbón activado


El carbón se Indica para reducir la inflamación – en mordidas y picaduras de insectos, en mastitis, celulitis, flebitis, faringitis, hepatitis, gastritis, colitis, úlceras pépticas. Para adsorber venenos. En infecciones, tanto al interior como al exterior – algunos tipos de problemas en la piel, infecciones oculares, eczemas, infecciones con estafilococos, rozaduras o heridas infectadas, herpes simple. Para adsorber sustancias químicas o tóxicas – envenenamientos o sobredosis accidentales o no, mal aliento. Para aliviar problemas gastrointestinales (empleado tanto interna como externamente) – diarrea, flatulencias.


La manera más común de emplear el carbón activado es en forma de cataplasma.


Preparación:

Para preparar la cataplasma, se necesita:

  • carbón activado (polvo, una cucharada o más), agua tibia (una taza),
  • un contenedor profundo y una cuchara,
  • tres cucharadas de semillas de lino (linaza) o dos cucharadas de almidón de maíz (maicena, aunque puede emplearse cualquier almidón, si no se dispone del mismo, entonces puede emplear masa de pan),
  • una pieza de muselina limpia o una toalla de papel,
  • una gasa o banda elástica,
  • una pieza de nylon o plástico flexible,
  • imperdibles o esparadrapo (cinta adhesiva médica).
  1. Hierva el agua con las semillas de lino o linaza (o el almidón, o en su defecto con las masitas de pan) por dos o tres minutos.
  2. Retírela del fuego y añada el carbón, mezclando bien con una cuchara.
  3. Aplique luego la pasta de carbón a la muselina o toalla de papel, rápidamente para evitar que se enfríe.
  4. Extiéndala al tamaño deseado y pliegue (doble) la toalla o muselina.
  5. Coloque entonces la cataplasma en el área a ser tratada con la parte más delgada de tela hacia la piel.
  6. Cubra la parte afectada y cataplasma con la pieza de nylon u otro plástico flexible.
  7. Una vez aplicada la cataplasma, envuélvala con un vendaje, y asegure firmemente el mismo en su lugar.
  8. Deje la cataplasma aplicada toda la noche.
  9. Retire en la mañana la cataplasma, teniendo cuidado de no derramar carbón. 
Repita el tratamiento con una cataplasma nueva si es necesario. Deje pasar una hora de descanso entre dos cataplasmas seguidas.

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